Trabajar en una casa de empeño tiene sus ventajas. El tío este ha convertido la trastienda en un picadero en el que se tira a toda mujer desesperada de dinero que acude a su negocio. Hoy le ha tocado a una mujer preciosa con unos ojos impactantes que te dejan loco cuando te miran mientras te come la polla. Estoy por montarme una casa de empeños, jejeje.

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