Mi vecina la rubia siempre ha sido muy amable conmigo, cuando la he necesitado me ha dado sal, azúcar y cosas por el estilo pero el otro día me dio algo más. Me vio con cara de necesidad y decidió agacharse y hacerme un enorme favor. La cabrona me hizo una mamada enorme, no dejó de jugar con su lengua y mi polla, se la metía hasta el fondo y no paró hasta que me corrí dentro de su boca. Realmente da gusto tener vecinas así.


Compartir en Twitter


Categoria: Jovencitas
Tags: , ,

Noticia 283 veces vista