Estaba tan cachonda que sus gemidos llamaron la atención del guardia de seguridad del barrio. El tipo tuvo que hacer algo para calmarla y al final, le metió una soberana follada en el sofá, que acabó su cara cubierta de lefa. Pero lo peor fue cuando el marido llegó a casa y se la encontró desnuda en el suelo y saboreando el semen de ese tipo.


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Categoria: Casadas Viciosas
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